miércoles, 29 de julio de 2015
domingo, 19 de julio de 2015
¿Están locos estos romanos?
Sobre la actual aceleración (de la escucha, de la lectura, ...) que practican ciertos humanos tecnófilos
(ir a la información)
sábado, 13 de junio de 2015
lunes, 25 de mayo de 2015
SOBRE LAS PUNTO COM
(APPLE, GOOGLE, AMAZON, MICROSOFT, …):
EL ESTADO PACIENTE Y EL EMPRESARIO DEPREDADOR
En un
más que recomendable ensayo editado el pasado año con el título
“El estado emprendedor: mitos del
sector público frente al privado”
(Mariana Mazzucato, RBA editores) se argumentan -y documentan con
detalle- dos hipótesis nada frecuentes de encontrar sobre el origen
y las actividades de la empresas .com de tecnologías de la
información y la comunicación (TIC).
La
primera de ellas podría resumirse diciendo que la mayor parte de las
tecnologías que incorporan dichas empresas no estarían disponibles
de no haberse realizado antes numerosas investigaciones financiadas
por dinero público (en no pocos casos vinculadas al sector de la
defensa), y la segunda consistiría en comprobar cómo esas mismas
empresas son reacias a soportar las cargas fiscales que se ajustarían
a sus actividades y volumen de negocios.
Son
dos hipótesis muy de agradecer porque en su ausencia el relato
oficial es muy otro. Así, por ejemplo, en un documental titulado
Something Ventured, Something Gained,
el papel del Estado no se menciona ni una sola vez durante los
ochenta y cinco minutos dedicados a describir el desarrollo de
Silicon Valley.
LA
HISTORIA NO CONTADA
En las
empresas de las TIC (o en las grandes farmacéuticas) se cobrarían
precios elevados a los mismos contribuyentes que previamente habría
financiado las investigaciones básicas que hay detrás de sus
productos (por ejemplo los iPod, iPhone y iPad; o el algoritmo que
hizo posible el buscador Google), investigaciones que no se podrían
financiar con los impuestos que esas mismas empresas evitan pagar.
Estado
emprendedor y empresarios depredadores: se socializarían los riesgos
de la investigación, pero se privatizarían los beneficios derivados
de las mismas.
Es así
como “… aquellos cuyo éxito
dependía de los bolsillos del gobierno, tan importantes para
financiar la innovación acabaron
vaciándoselos”. Un sistema
parasitario en el que “ … el sector
privado es capaz de extraer beneficios de un Estado al que, al mismo
tiempo, se niega a financiar”.
Hablamos de Apple, Google, Amazon o Microsoft (p. 283-286). Porque,
se pregunta la autora, “Después de
que Google haya obtenido miles de millones de beneficios, ¿no
debería devolver un pequeño porcentaje para financiar a la agencia
pública que financió su algoritmo?”.
En
estas empresas existiría aún otra forma de no redistribuir riqueza
hacia la sociedad que las hace posibles. Sucede esto cuando un grupo
reducido de sus ejecutivos perciben las mismas remuneraciones totales
que miles de sus compatriotas que son trabajadores de esas empresas
(página 280), por no hablar de compararlas con los ingresos de los
muchos miles más que lo son en países asiáticos.
p.d. Amazon empieza a mover ficha: desde mayo de 2015 empezará a pagar el impuesto de sociedades por sus ventas en España
viernes, 22 de mayo de 2015
AMAZON: EL LIBRERO AUTOMÁTICO
Parece ser que la tercera
parte de las ventas de libros por Amazon se deben a recomendaciones
automatizadas y personalizadas. Muy pronto los responsables de ventas
se percataron de que esas recomendaciones, y las listas de libros más
vendidos basadas en en los datos masivos de millones de compras
previas, hacían sonar la caja registradora a mucha más velocidad
que las reseñas escritas por un equipo editorial de la casa.
Se observó que el
algoritmo hace más caja que el editor humano; desde entonces ya no
se trata de analizar el producto bibliográfico sino el acto de la
compra. Aunque el ordenador no sepa porqué un cliente que compra una
novela de Víctor Hugo podría comprar también una de Joseph Conrad
hará esa recomendación si los megadatos la promueven.
Sobra decir que Amazon
desmanteló el equipo humano de editores. Menos coste y más ventas.
Es éste un buen ejemplo de cómo en una lógica financiera lo que
son valiosas son las correlaciones, poco o nada importan las causas
profundas de las cosas. Basta con detectar la lógica de la manada,
del rebaño, la emulación.
Este ejemplo no es
casual. Porque su creador y máximo directivo no proviene del gremio
de los libreros. Jeff Brezos habría trabajado antes en el mundo de
las finanzas. Y eso explica que el portal de ventas se haya
diversificado hacia un gran bazar online y, más recientemente, como
proveedor de servicios para empresas en la nube.
Como un virtuoso
valorizador de los metadatos que sus usuarios le regalan en cada
click. Estamos ante una subordinación de la red y las TIC a la
lógica financiera, cosa que también se comprueba en Google y otros
gigantes de las .com. Una subordinación que afecta, como bien se
observa, a la naturaleza profunda de aquello que se ocupan de
gestionar.
lunes, 18 de mayo de 2015
PALABRAS Y ESCRITURA:
HUMANOS Y COMPUTADORAS
Una forma sencilla de diferenciar a un ser humano de una computadora (un asunto que ya había ocupado a Alan Turing en 1950) la ideó en el año 2000 Luis von Ahn. Su objetivo era evitar la multiplicación millonaria de correos, o entradas basura, generados por algoritmos que colapsaban la red.
Se le ocurrió la idea de presentar letras garabateadas y difíciles de leer. Las personas serían capaces de descifrarlas, y reproducirlas en su teclado en la secuencia correcta, pero un ordenador no podría hacerlo.
A esa secuencia garabateada se le denominó CAPTCHA (acrónimo de Test público de Turing completamente automatizado para diferenciar a los seres humanos de los computadores); puede considerarse un test de Turing inverso por medio del cual una computadora distingue al humano de una máquina.
Esta técnica pone de manifiesto que en lo relativo al lenguaje (oral o escrito) la actual digitalización y automatización informática se estrellan contra complejidades harto difíciles de encajar en un algoritmo. Es por eso que los mejores traductores automáticos están aún muy lejos de alcanzar el nivel de un traductor humano, y es por eso que la caligrafía nos singulariza frente al teclado mecánico.
Las palabras (y los textos escritos) no son un gigantesco problema de matemáticas y de cálculo de probabilidades. Son otra cosa. Por eso el Big Data no puede traducir un poema ... ni digitalizar un captcha en un teclado.
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